EL ENANO PARLANCHÍN (O cómo un timbre de voz puede marcar la diferencia)

Su nombre prometía. Y mucho. Tenía el mismo nombre de pila que el número 1 de mi lista en proezas sexuales.

Aquiles listo para arrasar

Aquiles listo para arrasar

Tenía, además, unos rasgos tremendamente masculinos, y la actitud de un Aquiles dispuesto a follar hasta dejar el ultimo aliento en el campo de batalla de la alcoba.

En sus fotos de perfil exhibía unos bíceps de griego clásico que daban ganas de morder, y una sonrisa de un millón de dólares que ni el David de Miguel Ángel…

Tenía 36 años y una hija de 5, y hablaba de ella como Zeus de Afrodita en pleno ataque de orgullo paternal.

Había llegado en moto, pidiendo asilo para su bestia negra en el estacionamiento de visitas. Yo lo saludé desde el balcón y me dio la impresión de que la moto era muy grande. Al abrir la puerta, me di cuenta de que el tamaño de la moto era normal. El de él, sin embargo… no tanto.

Mientras lo recibía con cara de “feliz cumpleaños”, calladamente llegaba a una conclusión: “Soy demasiado rubia para hacerme la Blancanieves”.

Blancanieves y sus 7 enanitos

Blancanieves y SUS 7 enanitos

A pesar de la decepción inicial, que traté de sacudirme mentalmente por el bien de la humanidad y el mío propio, la cita con el mini macho transcurrió, si no de forma especialmente interesante, al menos divertida.
Entre picoteo y picoteo, trago y trago, mantuvimos una conversación digna de comedia romántica y, en algún punto ya avanzada la velada, el efecto de las dos botellas de vino se empezó a hacer notar.

Yo, esa noche

Yo, esa noche

Era casi verano, fin de semana y, después del esfuerzo puesto en la cocina y ante el espejo (aquella noche yo estaba siendo algo a medio camino entre un femenino Ferrán Adriá y una castiza Claudia Schiffer), me merecía como mínimo un buen orgasmo.

Dentro de la nebulosa alcohólica y sobre todo basándome en mi intuición no tenía tan claro que el personaje en cuestión me lo pudiera proporcionar… pero no perdía nada por intentarlo.

Gracioso era, o al menos ponía empeño en parecerlo. Guapo también, sobre todo si obviaba el pequeño detalle de que al ponernos de pie yo le sacaba dos cabezas de ventaja sobre mis tacones… Pero para eso estaban las banquetas de la terraza: para relacionarnos en posición sentada y mirarnos a los ojos sin generar tortícolis ni pinzamientos de nervio indeseados en la zona cervical.

Igual mi metro diez de pierna (contado desde la cintura a los talones, igual que Pretty Woman) se destacaba escandalosamente desde la abertura de mi vestido blanco de seda cada vez que me acomodaba en mi asiento o hacía un cruce de luces a lo Sharon Stone en Instinto Básico…

Para cruce de piernas, el mío!

Para cruce de piernas, el mío!

Ahí estaba yo, cual cariátide sorprendida cuestionándome si renunciar al cargo, sabiendo que si sostenía el peso del Erecteion sobre mi cabeza era por decisión propia, esclava del dedo que había pulsado “Me gusta” aquella tarde en Kinder.

Pero ya de perdidos… al río.

Cuando me atacó haciendo un alarde de masculinidad decisiva, su mano caliente hurgando por debajo de mi falda hacia mi ropa interior, su lengua mojada en mi garganta durante varios minutos, me dije: “Qué demonios?”. Y tomándolo de una mano me lo llevé a la cama.

Piel erizada, labios ansiosos, coño mojado, su polla erecta como el templo del cual yo parecía columna honorífica engrandeciéndose al paso y entrando en mi Oráculo de Delfos hasta el fondo… Y entonces, de la nada, empezó a hablar. O a balbucear. O a recitar, quizá, un mantra sexual que a él le excitaba.

– Aaaaaahhhhhh… Qué riiiicoo!!! Mmmmmm… Síííííí… Me encanta!!! Aaahhhhh… Quééé riiiicooooooo!!! Me vuelves loco… Mmmmmmm!!! Te gusta??? Ohhhh, síííí… Aaaahhhh… Aasííí!!! Qué riiiiiiiicoooooooo!!!!

El mantra del enano parlanchín.  Por favor recítese esto repetitivamente en clave de Do.

Versión tántrica profesional del mantra del enano parlanchín.
Por favor recítese esto repetitivamente en clave de Do Mayor para darle más realismo.

Hasta ahí, pensaréis: todo normal.

Lo que os está faltando, y voy a ver si soy capaz de describirlo, es la pista de audio de esta película… Porque, metidos en faena, el timbre de voz de mi motorista de estatura limitada era, cómo decirlo?? …Más agudo que el pitido de una tetera en alarma de hervor.

Al parecer, Leonardo, que así se llamaba esta versión no castrada de Farinelli (con un par!), al alcanzar los 100•C de temperatura chillaba cual princesa de cuento al caer en brazos del príncipe valiente que la salvaba de ser devorada por el dragón de turno.porquenotecallas

Ohm… Ohm… Esto no me puede estar pasando” pensaba para mis adentros mientras su cara fruncida por el esfuerzo se transfiguraba en la cara del enano Rumpelstiltskin.

El mini macho transfigurándose en enano

El rostro del mini macho transfigurándose

“Lola, cierra los ojos, concéntrate!”, me repetía en silencio a mí misma. Y, mientras, él, golpeándome la vagina con su instrumento cual minero blandiendo su pico ante la mina de oro de mis entrañas. Y, por supuesto, como en la historia, HI-HO, HI-HO, “silbando al trabajar”…

“Pero, por Dios, enano Rumpelstiltskin, te puedes callar de una vez, que así no hay quien se corra???”…

Quería gritar eso, y no podía. Tuve que hacer un afanoso trabajo de abstracción y sumergirme en el recuerdo de una de las escenas eróticas más memorables de mi vida para finiquitar aquello sin tener que fingir. Pobrecito, igual le había puesto ahínco a la cópula… Sólo necesitaba operarse la voz… Y crecer un par de palmos, claramente.

Nos quedamos traspuestos no sé por cuánto tiempo, y al darme cuenta de que en el lado derecho de la cama yacía desnudo un hombre bajito me sobresalté… Lo miré dos segundos mientras roncaba, y no lo dudé ni un instante: se tenía que ir. En una maniobra veloz me puse el camisón y, de rodillas sobre el colchón, me acerqué a él y empecé a zarandearlo con una mano. Tenía cara de encontrarse en otro planeta, y al parecer lo estaba.

– Leonardo… Despierta.

Si las miradas mataran, aquellos ojos bizcos de sueño me hubieran fulminado sin contemplaciones. Se incorporó levemente.

– Corazón, son las 4 de la mañana y estoy súper cansada. Llegué ayer de viaje después de 1 semana fuera, y necesito dormir. Quiero mi cama para mí sola, y quiero dormir con mi perra… Así que te voy a pedir, por favor, que te vayas.

Pochola acomodándose en nuestro trono nocturno

Pochola acomodándose en nuestro santuario nocturno

Creo recordar que el único sonido que el “castrati” no castrado logró emitir fue un: “…Qué???”.

Pitufo-GruñónDe Rumpelstiltskin pasó a Pitufo en 3, 2, 1. Estaba azul de la impresión. Y, además de azul, paralizado (una muestra más de que el Príncipe Azul, cualquiera sea su talla, destiñe).

Como no reaccionaba, para ayudarlo a captar la directa, me levanté y me puse a ordenar los restos del naufragio de la reunión: despejé la mesa, barrí la terraza, saqué la basura, lavé los platos y las copas… imageAl cabo de unos largos minutos, mientras yo orbitaba hiperactivamente por la casa cual demonio de Tasmania versión sexy, apareció el muerto viviente en mi salón completamente vestido, con gesto de niño de 2 años en plena pataleta y el móvil en la mano a modo de estandarte de su desgracia.

“No sé por dónde me voy a ir, está todo lleno de policías”, y me muestra la pantalla de su teléfono con una famosa aplicación que detecta patrullas en la carretera.

“A ver, bonito, ya eres grande, es tu problema cómo o por dónde te vayas, pero yo quiero mi cama para mí sola”… En vez de espetarle esto, que hubiera valido la pena solamente por disfrutar su expresión de indignación e incredulidad, decidí ser benévola y sencillamente permanecí muda mientras me encogía de hombros. Y, sin prestarle más atención a su molestia, proseguí con mi proceso de restauración de orden.

Dentro de su enfurruñamiento, finalmente vio la luz y se marchó con el ceño fruncido cual vampiro enfrentándose al amanecer (el muy histérico exageraba, porque aún estaba oscuro).

Leonardo sufriendo el Síndrome de Nosferatu

Leonardo sufriendo el Síndrome de Nosferatu

Le di un leve beso en los labios y cerré la puerta con un suspiro silencioso.

La liberación y el placer que sentí cuando me acosté y estiré brazos y piernas (y os recuerdo que tengo metro diez de piernas y el largo de brazos de una extraterrestre) fue indescriptible. image

Inmediatamente, Pochola subió de un salto a nuestro trono de reinas y se acurrucó a mis pies. La armonía nos arropó a ambas hasta dormirnos en la República Independiente de las Dos Perras.

Descansé casi 10 horas seguidas, profundamente en paz con el universo.

Al abrir un ojo a las dos de la tarde, chocó contra mi retina una enorme parrafada en WhosApp. Por supuesto, era de Leonardo.

– Qué rico, quiero más, pero sobrio y sin tanto sueño 🙂  Por cierto, mis vaqueros son una bola de pelos de tu perra! Jajajaja… Cómo estás?

Y añadía: “Debo decir que eres una delicia pero me hiciste irme de tu casa sin carnet de conducir, ebrio, con sueño y con un ejército de guardias civiles por la ciudad 😦  “.

La amenaza fantasma de la Benemérita

La amenaza fantasma de la Benemérita

Vamos, que además de enano y con voz de pito este tío tenía complejo de víctima y trataba de manipular a través de él… Una joya!!!

Pobrecito, no sabía dónde se metía cuando redactó aquello… Pensaría que la respuesta iba a ser favorable? Creería que yo, por culpabilidad o empatía, le pediría perdón y lo acogería en mi lecho a la noche siguiente?? Albergaría en su mente la idea de que si lo había echado abruptamente de mi cama a las 4 am era porque realmente estaba interesada y me estaba haciendo la difícil???

Adiós, enano!!!

Adiós, enano!!! A ver si te enteras: NO me estoy haciendo la interesante!!!

Lo que consiguió con aquel mensaje, sin embargo, fue esto:

– Corazón, eres un encanto pero no te quiero generar falsas expectativas. Simplemente sé que no eres para mí por más atractivo que te encuentre… Mereces estar con una mujer que muera por estar a tu lado. No era coherente dejarte dormir conmigo para decirte esto mismo hoy. Me encantó conocerte. Cuídate mucho ; *

A lo que él, 36 minutos más tarde (parece que le costó asimilarlo), contestó:

– Ok. Besos! En todo caso mis expectativas las puedo manejar yo, pero gracias por la preocupación 😉  Cuídate y mucha suerte! Leonardo.

Respiré tranquila, satisfecha con el resultado.

Lo había mandado a freír monos, y lo había hecho como una dama. Después de esto, su ego herido no debería permitirle insistir más… O sí???

freirmonos

Leonardo, después de ser rechazado por mí

29 horas después, en mi móvil suena una rotunda campana. Es Leonardo en WhosApp.

Érase un hombre a un teléfono móvil pegado

Érase un hombre a un teléfono móvil pegado

– Cómo has estado, cómo va todo? Todavía tengo pelos de tu perra… Jajaaaa! Te suena de algo Ricardo Ríos?

El tal Ricardo Ríos era un contacto en común en Fakebook. Alguien con quien yo había tenido cierta relación en mi etapa de casada por el círculo de amigos de mi ex marido. O sea, para mí, alguien de la prehistoria.

Ante su pobre excusa para meterme conversación, repliqué con desgana al día siguiente, explicándole eso mismo: que el tal Ricardo había estado en mi entorno pero ya no: “Si te refieres a Ricardo Ríos Fuentes, sí lo conozco. Él y su pareja eran parte de mi grupo de amistades cuando estaba casada. Cuando me separé los eliminé de Fakebook para guardar distancia total con mi ex, así que no he vuelto a saber nada de ellos”.

– Ah, claro. No lo veo hace tiempo pero puede ser que nos hayamos cruzado en su casa.

– No. Imposible! Jajaaa… No creo que ninguno de los dos tengamos tan mala memoria, por lo menos yo no. Sólo he estado en su casa en cenas de pareja, y él en mi antigua casa también.

Silencio. Maravilla. El único posible vínculo no existe. Ahora me dejará en paz, supongo…

Pasan 48 horas escasas. Gong! en mi teléfono.

– Te dejo un saludo, y un beso. Pero no te montes películas, eh? 😉  Mmmuuackkk!!

shut up

Eeehmmmm… A ver… Espera que se me pase el atragantamiento producido por mi instantáneo y repentino ataque de risa: Me podrías explicar qué parte de “no me interesas” no entendiste???

En ningún momento agrego una sola palabra a su desesperada a la vez que absurda asunción de importancia… 3 meses y medio vuelan en mi calendario. Campana!

– Hola, Lola. Qué tal, qué es de tu vida?

Grillos cantando por mi parte… 2 semanas más.

Leonardo esperando un mensaje de vuelta en WhosApp

Leonardo esperando un mensaje mío de vuelta en WhosApp

– Hola?

Definitivamente ahí me empieza a dar pena. El enano parlanchín tiene un problema de comprensión.

“Corazón: NO ME INTERESAS!!!”, le grito dentro de mi cabeza, por si el universo lleva mi voz hasta su pensamiento y me ayuda a terminar de aclarárselo.

Más claro, el agua!

Más claro, el agua!

Para que lo termine de digerir y desista, aunque sea por extenuación, lo bloqueo en la aplicación.
Tiempo no cuantificado después (yo ya ni me acordaba de que existiera este individuo), me llega una solicitud de amistad en Fakebook. Es un tal Leonardo Guerrero.

Veo su foto, lo reconozco. Los rasgos tremendamente masculinos, los bíceps de griego clásico que dan ganas de morder, la sonrisa de un millón de dólares que ni el David de Miguel Ángel…

image

Qué nombre más bien puesto, me digo a mí misma. Aunque más que guerrero es kamikaze, porque lleva unas cuantas batallas perdidas en este territorio que no está a su alcance y a pesar de todo lo sigue intentando…

Ignoro la solicitud. Unos meses más tarde, ataca de nuevo. Y yo lo ignoro de nuevo.

Y me pregunto: será éste el truco infalible para que los hombres te busquen? Habrá que echarlos de la cama en plena madrugada?? Habrá que ignorarlos en reiteradas y consecutivas ocasiones para que te sigan escribiendo???

Creo que no sirvo para esto…Mejor me retiro a un convento, o me caso con mi amigo a pilas. Al fin y al cabo, él sólo se enciende cuando yo quiero. Y suena a ronroneo, no a “castrati” verborreico ni a tetera en pleno hervor. Será porque no alcanza los 100•C de temperatura? Vete tú a saber… Entre el enano parlanchín y el vibrador, definitivamente me quedo con el segundo.

Si me admiten el consolador, me planteo lo de ser monja!!!

Si me admiten el consolador, me planteo lo de ser monja!!!

(Ésta es una historia basada en hechos irreales de la vida. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Ningún padre con complejo de Zeus, enano parlanchín, guardia civil de carretera o usuario persistente de las redes sociales ha sufrido daños durante la redacción de este texto. Rumpelstiltskin y los Pitufos continúan siendo personajes de cuento. Y yo sigo sin responder solicitudes de amistad del motorista bajito… Porque yo lo valgo!).
© Lola Mento 💃

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